DiEM25 en España se solidariza con los migrantes y exige la aplicación inmediata de los tratados internacionales en defensa de los Derechos Humanos y de la Infancia

DiEM25 España exige al Gobierno español y a la Unión Europea la aplicación de medidas en Ceuta que respeten los Derechos Humanos y la Convención de Derechos de la Infancia.

La vergonzosa gestión de la crisis migratoria en Ceuta está mellando cuestiones básicas como el respeto a los derechos humanos. Es el caso para todas las personas que han atravesado la frontera desde que Marruecos empezó a obviar los controles fronterizos, como protesta por el ingreso del líder del Frente Polisario Brahim Gali en un hospital de Logroño.

Es necesario evitar cualquier tipo de retorno forzado sin las garantías jurídicas correspondientes. Debe individualizarse cualquier tipo de medida ante las llegadas de migrantes, como establecieron las sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos del 13 de febrero de 2020 y el Tribunal Constitucional español el 19 de noviembre de 2020.

DiEM25 España apoya las peticiones de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado y las  organizaciones no gubernamentales de Migreurop:

  • Que se respeten, protejan y garanticen los derechos humanos y la dignidad de las personas facilitando vías regulares y seguras que no pongan en riesgo la vida de quienes ejercen su derecho a la libre circulación.
  • Que se garantice la seguridad de las personas vulnerables, como la infancia en movimiento o posibles víctimas de redes de tráfico y/o trata.
  • Que se preste información veraz desde un enfoque de derechos, sin ejercer como altavoz de los discursos de odio, de la criminalización y de la generación de estereotipos y prejuicios.

Los acuerdos de la Unión Europea con Marruecos, Turquía y los países del Mediterráneo sur para que estos bloqueen los flujos migratorios traicionan los Derechos Humanos y las leyes europeas sobre reconocimiento del derecho de asilo a refugiados.

DiEM25 pretende la anulación de estos acuerdos mediante una nueva legislación europea que ponga en valor las vidas de los migrantes y la mejora de las condiciones de vida en los países de procedencia.

La llegada de menores no acompañados exige, además, la solidaridad de todos los países de la Unión Europea para el acogimiento temporal en condiciones salubres y dignas, no solo en las fronteras sino en lugares de acogida distribuidos por toda Europa, así como el aumento de los fondos destinados a la red de acogida.

Por otra parte, es imprescindible que las instituciones europeas inicien una campaña a todos los niveles para desterrar la xenofobia y los discursos de odio que las sucesivas crisis migratorias alientan en una ciudadanía europea que, a su vez, percibe que sus propias condiciones de vida no gozan de la seguridad y solvencia económica necesarias.

Foto: Reuters

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