Belicismo en los Balcanes

Las élites han utilizado desde siempre el belicismo como un instrumento para neutralizar la resistencia social. Cuando el pueblo empieza a alzar su voz contra la pobreza y la desigualdad, las élites protegen su poder y privilegios redirigiendo la ira del pueblo mediante una retórica nacionalista. Con esta barata e incendiaria retórica nacionalista convencen al pueblo de que su enemigo no es la economía nacional y su élite política los que los están empobreciendo, sino los ciudadanos hambrientos y pobres de otros países.  Pero aunque son las élites las que declaran las guerras, no son ellos los que empuñan el fusil en el campo de batalla. Son las gentes corrientes las que se matan unos a otros. Como dijo el famoso teórico socialista serbio Dimitrije Tucović: “Los ricos enviaban a sus bueyes a la guerra y los pobres a sus hijos”.
Aunque esta táctica es bien conocida en los países de la antigua Yugoslavia, parece que las élites de estos países están recurriendo a ella de nuevo. Dos décadas y media después de la sangrienta ruptura de Yugoslavia y de la restauración del capitalismo, estas sociedades se están derrumbando. Un pequeño número de oligarcas amasó toda la riqueza mediante privatizaciones corruptas, la industria nacional quedó arrasada, la enseñanza y la asistencia sanitaria públicas están siendo destruidas, la pobreza y el desempleo están creciendo a un ritmo espeluznante y la corrupción generalizada y los gobiernos autoritarios hacen que la situación se esté volviendo insostenible. Ante esto, ciudadanos de toda la región han empezado a protestar y a pedir justicia e igualdad. Las protestas masivas de trabajadores bosnios en 2014, las recientes protestas en Macedonia o las protestas masivas de Belgrado y Zagreb son solo la punta del iceberg de una revuelta popular. Las élites son plenamente conscientes de ello y saben que el actual sistema socio-económico se ve amenazado, y por ende sus privilegios. Así que intentan que el pueblo oprimido se vuelva contra sí mismo. Las recientes tensiones en la zona son pruebas claras de ello. A través de declaraciones peligrosas, los políticos de estos países están despertando los fantasmas del pasado y haciendo de la guerra un tema habitual en el discurso público.
Primero, las tensiones se intensificaron en Bosnia a raíz del referéndum en la República de Srpska. En vez de enfrentarse a los graves problemas de desempleo y pobreza que sufren las tres zonas de Bosnia, los líderes serbios, croatas y musulmanes competían por pronunciar el discurso más beligerante. Esto solo les permitió ganar algunos puntos en la opinión pública y continuar con sus desastrosas políticas económicas. Como dijo un cantante de hip-hop bosnio en una de sus canciones: “Representáis a tres naciones, pero estáis robando en equipo”
Después llegó el turno de Serbia y Croacia. Una vez más, los dos gobiernos competían para ver quién pronunciaba el discurso más incendiario, lo que volvió a crear una situación de extrema tensión en la región. Los mismos partidos que llevaron al pueblo serbio a la guerra y el sufrimiento en la década de los noventa vuelven a estar en el poder. Después de las llamadas “revoluciones de colores” del año 2000, los “demócratas” destruyeron la economía del país aplicando políticas neoliberales, lo que trajo de vuelta al poder a los partidos de los noventa. El Partido Progresista Serbio (fundado por antiguos miembros del Partido Radical Serbio de Vojislav Šešelj) y el Partido Socialista de Serbia (fundado por Slobodan Milošević) están imponiendo duras medidas de austeridad dictadas por el FMI, lo que causa una gran desigualdad y pobreza. Dado que sus medidas políticas se están enfrentado a una oposición generalizada, están intentando neutralizar la situación recurriendo a lo que mejor se les da: la retórica nacionalista barata. En Croacia la situación es muy similar. El partido nacionalista Unión Democrática Croata, que ya gobernó durante la guerra, sigue estando en el poder.  La excepción fueron los dos mandatos de los socialdemócratas, pero sus políticas no eran muy distintas, ya que el partido viró a la derecha, como ha venido pasando en todos los partidos socialdemócratas europeos.
La última escalada de las tensiones la protagonizaron los gobiernos serbio y kosovar. El gobierno serbio envió un tren desde Belgrado a la parte serbia de Kosovo en el que estaba escrito “Kosovo es Serbia” en veinte lenguas distintas. El gobierno de Kosovo envió a las fuerzas especiales para detener el tren, lo que el presidente serbio, con su dramatismo habitual, interpretó como un acto de guerra. Las declaraciones incendiarias se sucedían desde ambos gobiernos y el presidente serbio llegó a decir que él mismo iría la guerra si hiciese falta. La situación del gobierno provisional kosovar no es mucho mejor que las de los otros gobiernos de la región, ya que Kosovo es de momento un protectorado de la OTAN y también porque el actual presidente es otro conocido personaje de los años noventa, Hashim Thaçi, acusado de crímenes de guerra. Con líderes como estos, las gentes de la región oeste de los Balcanes tienen muchas razones para temer el futuro.
Al estar impreso en el ADN de DiEM25 la solidaridad internacional para acabar con las fuerzas reaccionarias que pretenden destruir la UE, nosotros, miembros de DiEM25 de Serbia y Croacia, llamamos a una acción coordinada contra los intentos de las élites de dividir a los pueblos de la región. Nosotros, así como la mayoría de los ciudadanos de estos países, no caeremos en la trampa de estos viles intentos y no toleraremos que se difunda propaganda bélica ni se creen tensiones entre nuestras naciones. Hacemos un llamamiento a todas las organizaciones, movimientos e individuos progresistas para que, juntos, alcen su voz contra esta locura y opongan a ella. Los populistas de derechas están medrando por todas partes gracias a la crisis económica. Están dividiendo a las gentes de distintas nacionalidades, de diferente religión o color de piel y solo mediante la solidaridad internacional podemos construir otra Europa democrática.
¡Carpe DiEM25!
DSC Beograd 1 & DSC Zagreb 1

Imagen de cubierta: captura de YouTube

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