Respuesta de los zapatistas a DiEM25

Hermanoas, hermanas y hermanos:

Compañeras, compañeroas, compañeros:

Recibimos con agrado su invitación para que, en el marco de la travesía zapatista Por la Vida, nos encontremos, platiquemos y escuchemos mutuamente de cómo es nuestra historia, nuestros sueños y pesadillas, nuestras rabias y nuestras luchas.

Lo sabemos bien que ésta que nos proponemos no es una lucha ajena.   No es una lucha a la que hay que apoyar y brindarle solidaridad. No. Es una lucha propia. De cada quien en su geografía y de cada quién en su calendario. De por sí cada quien lo hace esa lucha. No es que estamos sin hacer nada, mirando cómo pasan las desgracias, escuchando de injusticias y crímenes, con resignación y conformismo.

Bien lo sabemos que, entre todos los lamentos cercanos y lejanos, hay un temblor que resquebraja el mundo entero: el sollozo de la tierra. Y no la tierra como el polvo, el color que somos, sino todo: los valles y montañas, el viento, las aguas, las plantas, los animales, las personas. Pero la tierra no se resigna, también resiste, se rebela a esa muerte.

Y entonces entendemos que no es que la tierra solloza, sino que nos está llamando. Y nos llama a luchar contra la muerte, a luchar por la vida.

Entonces a nosotras, nosotros, nosotroas, zapatistas, nos da mucho gusto que vamos a platicar personalmente de este asunto. Y, sí, de otros también. Pero sobre todo de esta nuestra lucha, la de ustedes y la nuestra.

Entonces pues le y les escribimos para decirle, decirles que aceptamos como un honor su invitación. Y para que quede cabal eso, le, les pedimos lo siguiente:

Lo más importantes es, como deben saber, que esta lucha es más grande que cada quien. No es un asunto de nacionalidad, color, identidad sexual y/o social, lengua, cultura, creencia o descreencia, posición política e ideológica, historia individual o colectiva. Es un asunto de humanidad. Y lo sabemos que, como quiera, no cualquiera está dispuesta, dispuesto, dispuestoa a esta lucha.

Y lo sabemos que un puñado de criminales capitalistas son los jueces y los verdugos de esta guerra contra la humanidad. Son pocos, sí.   Pero aunque fueran muchos, aunque fueran la mayoría, nosotras, nosotros, nosotroas, no luchamos para ser populares y tener muchos aplausos, seguidores, likes o altos porcentajes en las encuestas.

No, luchamos y lucharemos porque es nuestro deber, porque algo sentimos en las tripas (o como cada quien nombre a su corazón) que no está cabal así, que no son buenas para nadie la violencia contra las mujeres, la destrucción de la naturaleza, la persecución de la diferencia, la explotación de las personas, el desprecio a lo otro, el robo disfrazado de legalidad, la condena a la esclavitud y la muerte para la niñez, la soberbia de quienes todo tienen y ocultan que lo tienen porque despreciaron, robaron, saquearon, explotaron, persiguieron, encarcelaron, desaparecieron, violaron y asesinaron bajo diferentes banderas nacionales, religiosas, de raza, de lengua, de ideología, de cultura, de sexo, de lo que se le ocurra al Mandón.

Y, aunque nuestras luchas son diferentes, distintas, e incluso contradictorias y contrarias, al menos nosotr@s, zapatistas, queremos conocer, aprender de ustedes. De repente, quién sabe, puede ser, ambas dos mutuamente, su lucha y la nuestra, descubren que entre tantas y sobradas diferencias, distancias y contradicciones, hay algo común.

Nosotr@s zapatistas lo ponemos así: hay un “NO”. En veces individual, en veces colectivo. En veces reciente, en veces con ya varios calendarios.   Con la voz y el silencio de cada quién, con puños y dientes propios, con la rabia que nos levanta incluso en la derrota aparentemente más definitiva, decimos “¡NO!”. A ese “¡NO!”, nosotros, nosotras, nosotroas, zapatistas, le llamamos “rebeldía”. Nos rebelamos contra el poderoso, contra su violencia, sus mentiras, su destrucción, la muerte que plantan en todo el planeta.

Pero ese “¡NO!” a veces se queda ahí nomás. O sea que en sobrevivencia. No morir. No dejar de ser lo que elegimos ser. Pero entonces pasa que alguien nos pregunta si sólo hay ese “¡NO!”. Si todo queda ahí nomás, en un “a ver quién gana”: ellos (en masculino, porque aunque sean hembras algunas, el sistema entero es patriarcal) buscando destruirnos, aniquilarnos, borrarnos; y nosotras, nosotroas, nosotros resistiendo para que no nos destruyan, para que no nos aniquilen, para que no nos borren del mundo y de la historia.

Y puede ser que ese alguien que nos pregunta eso, sea nuestro propio corazón individual o colectivo. Y entonces, tratando de responder, empezamos a buscar el cómo, el cuándo, el con qué y con quién. Eso es lo que acá llamamos “resistencia”. O sea, buscar y construir otro camino, otra cosa, otro mundo. Y entonces lo miramos que se juntan, que van pegadas la resistencia y la rebeldía.

Por ejemplo, nosotr@s, zapatistas, ¿qué lo hacemos con este viaje? Bueno, pues nos rebelamos contra una historia que, además, se nos impone como destino. Entonces queremos hacer otra historia, en común, en colectivo, encontrando y aprendiendo de muchos caminos, muchas rebeldías y resistencias. ¿Y qué tal que descubrimos que es la misma? ¿Ah, verdad?

Pero qué tal que no, que no es la misma, qué tal que es diferente, distante, distinta, contraria, y que no tiene nada en común con la nuestra. ¿Qué vamos a hacer?

¿Desanimarnos? ¿Enojarnos con quienes son diferentes? ¿Tratar de convencerles de que sean iguales a nosotr@s? ¿Obligarles? ¿Imponerles nuestro pensamiento, modo, táctica y estrategia, por la razón o la fuerza? ¿Intentar convencerles a la buena o a la mala? ¿Que se rindan? ¿Que se vendan? ¿Que claudiquen?

A eso que quiere que tod@s piensen y hagan igual, se le llama homogeneizar. Y a que un pensamiento, modo, calendario, geografía se imponga a todo, se le llama hegemonía. Sí, lo sabemos que esas palabras no sólo quieren decir eso, pero nosotr@s agarramos esas palabras así. Si quieren, antes de que nos corrijan y nos echen un rollo de semántica, usen la palabra “dominar”: el hombre a la mujer, el hetero a lo diferente, el blanco al negro, el patrón a quien trabaja, el etcétera al otro etcétera.

Y entonces nosotr@s lo pensamos: ¿Y si lo que parece que es una debilidad, en realidad es una fortaleza? ¿Y si lo que hace distintas nuestras luchas (su calendario, su geografía, su modo, su paso, su compañía, su ruta, su destino) es lo que desquicia a la bestia? Lo sabemos que nos dicen “divide y vencerás”, pero no es que nuestras luchas estén divididas, es que son diferentes. Además de que no nos dicen que detrás de “la unión hace la fuerza” está “en la unión hay quien manda y hay quien obedece”.

Entonces ¿qué proponemos como zapatistas que somos? Nada de eso. Ni la división ni la unión. Proponemos platicar, escuchar. Tal vez se llegue a más, a un acuerdo. O tal vez no. Tal vez escuchamos con atención y respeto y, al final, nos despedimos con un: “pues sí, aprendí que eres más imbécil de lo que pensaba”; o con un “bueno, ya aprendí qué es lo que no debemos hacer”; o un “yo pensé que yo estaba mal, pero tras que hay quien está peor”.

Bueno, herman@s, compañer@s, pensarán que a qué viene todo este rollo si lo que quieren es saber cuánt@s llegan y cuándo. Pues es que claro te decimos que vamos a platicar con quien nos invite a platicar, o sea a hablar y a escuchar. Y es más que probable que platiquemos con personas que no sólo son diferentes a ustedes, también que sean contrarias y hasta enemigas actuales o pasadas. Y es más que probable que ustedes se molesten y se enojen de que por qué hablamos con tales y cuáles si de por sí son un@s tales por cuales, que etcétera.

Entonces no queremos que se engañan pensando o creyendo que sólo vamos a platicar con quienes piensan y actúan igual a ustedes. Lo decimos claro: vamos con quien nos invite (claro, si es que nos alcanza la paga, el tiempo, la salud). Si esto es un problema para ustedes, si condicionan su invitación a que sólo nos reunamos con quienes ustedes califiquen, pues basta decirlo y no hay problema. Igual, si es cierto que somos luchador@s, pues nos encontraremos en la lucha. Entonces pueden retirar la invitación o pedirnos que declinemos. O sea que digamos que nos honra su invitación, pero no nos es posible aceptarla. O lo que sea que se hace en esos casos. El asunto es que no vamos a juzgar y a sentenciar luchas; vamos a conocerlas y, si quieren, a que conozcan la nuestra.

Y lo que sí pueden tener seguro es que no vamos a imponer una forma de ver el mundo, un método de lucha, un pensamiento, un modo. Eso sería tratar de conquistarles, y eso, como lo dice su propia lucha de ustedes, no es posible porque ustedes se rebelan y resisten, o como quiera que nombren a sus luchas. Si se pudiera conquistarles, no nos hubieran invitado.

Dicho lo anterior, les pedimos:

  • Que nos digan a cuánt@s zapatistas pueden recibir, hospedar y alimentar. De preferencia queremos estar junt@s, o sea en un mismo sitio. Esto es no sólo porque van familias, también porque entre nosotr@s nos apoyamos, por ejemplo en el idioma, y es que algún@s sólo usamos nuestra lengua natal: la de raíz maya. En el caso de quienes no son parejas, estar separad@s mujeres, otroas y varones zapatistas.
  • En qué fechas les conviene o si es calendario abierto. Es decir, algo como: “queremos que vengan tal día a tal hora y que se vayan en tal fecha”, o “pueden venir cuando quieran y puedan, acá serán bienvenid@s”. Ojo: son preferibles las de calendario abierto, pero no excluyen a las de fecha precisa. Por ejemplo: los renos no son de calendario abierto, sino que tienen su tiempo.
  • Si pueden trasladar a esa cantidad de zapatistas desde un punto de la Unión Europea hasta su geografía y de regreso.  Es para ver si nos alcanza la paga.
  • Si pueden apoyar para el regreso a nuestra geografía porque no queremos quedarnos a vivir ahí donde nos toca ir.
  • Si son parte de una coordinadora geográfica o como le nombren a su acuerdo. Y si la respuesta a estos asuntos es de toda la coordinadora o de un grupo, colectivo, poblado, asamblea, organización, movimiento, o como cada quien se nombre.
  • Si tienen actividades que proponer para participar. Separando las que son reuniones de plática, de hablar y escuchar, de las que son del tipo de encuentros más amplios, marchas, festivales, mesas redondas, entrevistas, mítines, etc., es decir, las que van más allá de ustedes.
  • Si alguna o todas las actividades que proponen tienen alguna característica especial. Por ejemplo: una reunión de mujeres que luchan. A nosotr@s no se nos ocurriría siquiera mandar hombres a una reunión así, pero si creen necesario precisarlo, hay que hacerlo: “no se admiten varones… ni escarabajos. Gatos-perros sí, previo análisis hormonal”. Sólo tomen en cuenta que algunas compañeras van con sus crías y algunas son varones, aunque no pasan de los 10 años. ¿Otro ejemplo?: “no se admiten mayores de 99 años sin permiso por escrito de sus padres o tutores”.
  • Si proponen algunas actividades “extras”. Por ejemplo: no nos interesa la “historia” de arriba que se venera a sí misma o monumentos donde el Poder se vanagloria, aunque sí la cultura y el arte. Preferiríamos un “tour” por las calles y barrios donde la A libertaria se enfrenta al fascismo en sus diferentes acepciones, asambleas comunitarias y sindicales, barrios y fábricas, campamentos de migrantes, conocer pueblos originarios, los esfuerzos en defensa de la naturaleza, las luchas contra megaproyectos y contra todo tipo de imposiciones en nombre o no del “progreso” y la “civilización”, y todo lo de la Europa de abajo, en lugar de los “palacios” de reyes, “malls” y los disneys europeos. No descarten conciertos, festivales, teatro, exposiciones de artes, danza y, claro, partidos de fútbol (aunque no se sorprendan si la delegación festeja jugadas y goles sin importar si son del equipo contrario al de la barra anfitriona –no preocupar, bastará con que le digan al desubicado o desubicada: “ésos son los malditos enemigos”, para que el susodicho o susodicha cambie los vítores por abucheos-. Claro, insultar al árbitro es lo mejor en esos casos, eso es universal y no tiene nada qué ver con filias y fobias futbolísticas).
  • Ojo: en el caso de encuentros deportivos de mujeres (hay al menos un partido de fútbol femenil ya pactado, en Hamburgo, Alemania), se espera que la Europa de abajo apoye al equipo zapatista de manera incondicional, masiva, sonora, festiva y contundente. Aunque solemos perder en el campo de juego, una derrota en la tribuna sería lamentable.   Piensen en el regreso de las compañeras y sus anécdotas: entrevistadas a su regreso por las Tercias Compas, hay una gran diferencia entre el “perdimos 7 a 0”, y el “fue bien alegre, mucho gritan y hacen bulla las compas de allá”. En este caso, si la Tercia entrevistadora insiste en saber el marcador final, es de esperar que la jugadora zapatista responda con un “¿acaso me acuerdo?”, y se extienda en una descripción de las tribunas, sus colores, sus sonidos y termine con un “hablan muy otro esas compañeras, pero son bien alegres”.
  • Si cuentan con traducción ida y vuelta. Es decir, para que se traduzca en su lengua lo que digamos y para que nos traduzcan sus palabras de ustedes.
  • Si hay una especie de etiqueta para asistir a esa actividad.   Por ejemplo: “pasamontañas de etiqueta”, “ropa casual”, “escarabajos sin armadura ni armas punzo cortantes”. O cosas así que luego la gente inventa para seleccionar, es decir, para excluir.
  • Si tienen alguna duda. Claro, que no sea una entrevista disfrazada de duda, o cuestiones existenciales, personales o privadas.
  • Si saben de alguna persona, grupo, colectivo, pueblo originario, movimiento, organización o semejantes que está triste su corazón porque no alcanzó a mandar su invitación, díganle que no problema. Como llegaron muchas, demasiadas, no hemos terminado de leer todas, así que unas más se pueden colar sin problema.   Fecha límite: 12 de abril del 2021 a las 2400 horas de México.

Por las fechas para visitas y actividades no se preocupen (si es que no son antes de julio del 2021), porque, aunque sólo se pueden estar 3 meses en la geografía europea, podemos organizarnos para ir llegando por turnos. Es decir, puede ser en todo el segundo semestre de 2021 o incluso en 2022.

Les recordamos que la avanzada de la invasión llegaría, por mar, en la segunda quincena de junio del 2021 y es pequeña, simbólica. Conseguida esa “cabeza de playa”, a partir de la primera semana de julio y por oleadas, irán arribando a tierras europeas más y más zapatistas, según las invitaciones que se acepten y, claro, según la paga que tengamos.

Por último les insistimos en que, aunque no estamos cerrados a actividades masivas, mítines, marchas, etc. (incluso consideramos que algunas son y serán deseables y necesarias), nuestro objetivo principal son las reuniones con personas, grupos, colectivos, poblados, pueblos originarios, asambleas, movimientos, organizaciones. En fin, donde se pueda hablar y escuchar.

Por eso les rogamos que pongan especial énfasis en ese tipo de reuniones. Con ustedes y con quienes ustedes luchan.

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